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Estamos estafando a nuestros niños. El futuro de América será exitoso a medida que nuestros niños estén preparados. Pero nuestras normas educacionales se han quedado atrás de las de muchas naciones y América sufrirá cuando nuestros niños compitan en el mundo real con aquellos que sean de mejores sistemas educacionales. El programa de Ningún Niño se Quede Atrás ha sido un fracaso y es tiempo de descartarlo. Durante los últimos seis años de implementación, resultados de exámenes en general han bajado notablemente y eso se debe a una simple razón: Ningún Niño se Quede Atrás hace énfasis en la peor parte de el enfoque educacional de América: En simplemente llenar a los niños con hechos para que puedan pasar un examen, y luego rápidamente olvidan esa información a medida que se más se les programa. Ningún Niño se Quede Atrás confunde los resultados de exámenes con la educación real. A nuestros niños no se les está enseñando a pensar, o realmente a procesar información o aprender a participar en el mundo real que pronto se les heredará. Ningún Niño se Quede Atrás fue un intento un poco disfrazado para forzar el fracaso de la educación pública. Se hicieron demandas irrealistas sin proveer ya sea el camino a seguir ó los fondos necesarios para hacer ese camino. Yo sé de primera mano la batalla terrible que muchos maestros y administradores enfrentan: no sólo yo personalmente he dado clases desde la  primaria hasta la Universidad, pero mi hermana también es una maestra de primaria jubilada. Para ser hoy un maestro en América es ser devaluado y poco reconocido, pero debemos llegar a la conclusión que nuestros maestros necesitan toda la ayuda posible porque ellos tienen la responsabilidad de formar el futuro pero no se les ha dado las herramientas necesarias ó el respeto que se merecen. My esposa y Yo hemos tomado un rol activo en la educación de nuestro hijo pequeño. Hemos visto lo que ha pasado aquí en Mariposa y en toda California y mientras que los fondos son un asunto local/estatal, la tragedia es que estamos estafando a nuestros propios hijos- y al futuro de nuestra nación- por un enfoque anticuado a la educación.